





Lo que se come camino al Señor de Huanca no sale en ninguna guía
48 km de caminata, frío y altura. Lo que sostiene a los peregrinos no es motivación: es un caldo caliente comprado en una carpa al borde del camino.
La feria que nadie planifica pero todos necesitan
La peregrinación al Señor de Huanca sale de San Jerónimo la noche del 13 de septiembre y llega al santuario de San Salvador al amanecer del 14. Son 48 kilómetros a pie, de noche, por encima de los 3,000 metros. No hay restaurantes en la ruta. Lo que hay son carpas rústicas instaladas en puntos estratégicos del camino y alrededor del santuario, donde la comida cumple una función concreta: devolverte las fuerzas para seguir caminando.
El caldo: lo primero que se busca
El caldo de gallina es lo más vendido en las carpas del camino y en la feria del santuario. No es casualidad — a más de 3,000 metros de altura, de madrugada, después de horas de caminata, el cuerpo necesita calor desde adentro. Un caldo caliente no es antojo, es lo que te permite seguir de pie. La sopa de quinua cumple la misma función: caliente, densa, con granos que sostienen más que una taza de mate.
En Pirwa servimos esa misma lógica todo el año. Si quieres entender por qué el caldo es rey en Cusco — no solo en la peregrinación sino en cualquier mañana de invierno —, te lo explicamos en sopas cusqueñas para combatir el frío de la altura.
Los tamales y el chicharrón: combustible de feria
Los tamales se venden envueltos en hoja de plátano, recién hechos, en las mismas carpas donde se sirve el caldo. El chicharrón cusqueño aparece frito en manteca, servido con mote y cebolla. Son los dos platos que más se consumen de pie, sin cubiertos, entre rezos y conversaciones — comida que se come con las manos porque nadie se sienta formalmente en una feria de peregrinación.
El adobo cusqueño también tiene su puesto, especialmente en la mañana del 14 cuando los peregrinos que acaban de llegar buscan algo contundente antes de la misa central de las 10.
Chicharrón, adobo, tamales: lo que se vende en la feria del Señor de Huanca es un muestrario concentrado de la cocina popular cusqueña. Cada uno tiene una historia que va más allá del santuario — conoce los platos típicos del Cusco que nacen de tradiciones como esta.
El ponche: calor que no es caldo
El ponche caliente es la otra constante de la ruta. De leche, de almendras o de guinda — las tres versiones aparecen en las carpas, y las tres cumplen la misma función: calentar sin llenar demasiado, algo dulce que se toma entre tramos de caminata. En Pirwa tenemos los tres: Ponche de Leche, Ponche de Almendras y Ponche de Guinda — las mismas recetas que los peregrinos buscan en el camino, servidas en mesa y con chimenea.
La chicha: la bebida que nunca falta
En la feria del santuario no falta la chicha. Ni la morada ni la de jora. Son inseparables de cualquier celebración cusqueña, religiosa o no. Conoce la historia de la chicha de jora, la bebida bandera del Perú por más de 2,000 años.
La cocción en leña, el maíz, las especias andinas
Lo que ves en los puestos camino al santuario no es invención colonial. La cocción en leña, el maíz como base, las especias andinas — viene de mucho antes. Si te interesa entender esas raíces prehispánicas, descubre la cocina inca que todavía se prepara en Cusco.
Cuando vuelves a la ciudad
La comida de la feria del Señor de Huanca no está pensada para turistas. Es comida de cusqueños para cusqueños. Si eso es lo que buscas cuando vuelves a la ciudad, aquí te mostramos dónde comer auténtico cuando vuelves al centro del Cusco.
Y si los tamales y caldos del Señor de Huanca te mostraron cómo la comida y la fe se fusionan en Cusco, hay otro plato donde eso se lleva al extremo: el chiriuchu: otro plato ritual que une fe y gastronomía en Cusco.
Calca, el pueblo donde está el santuario, es una de las puertas del Valle Sagrado. Si ya vas hasta allá, puedes aprovechar para recorrer el Valle Sagrado completo desde Cusco — Pisac, Ollantaytambo y Chinchero en un solo día.
Fecha de Publicación: 05/09/2026
